martes, 12 de marzo de 2013

Paula Pérez y Noelia Vaquero


CRISTO YACENTE DE GREGORIO FERNÁNDEZ

Título: Cristo yacente

Autor: Gregorio Fernández. Escultor más destacado de la escuela barroca castellana de Valladolid.

Nació en Sarriá (Lugo) en 1576 y murió en el año 1636.
En 1605 se estableció en Valladolid. Aunque influido por Pompeyo Leoni y Juan de Juni, impuso su estilo personal caracterizado por un gran realismo, un profundo dramatismo, gran elegancia, sobriedad,, modelados perfectos y policromados.
Sus obras se caracterizan por representar las telas con fuertes plegados al estilo de la pintura flamenca.
Material: El material de la obra es madera policromada, propia de la imaginería barroca española.

Tema: El tema es Cristo muerto, que junto con las vírgenes forman los temas religiosos propios del barroco español.

Localización: La obra se utilizaba para las procesiones y para destinarla a los altares de las iglesias.
Actualmente se encuentra en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio Valladolid.

Fecha: Pertenece al movimiento barroco castellano.

Medidas: El cuerpo de Cristo mide 1,75 metros.

Características: El artista consigue gran dramatismo con las llagas, las heridas sangrantes y los moratones del cuerpo de Cristo después de ser crucificado, el realismo mediante ojos y lágrimas de cristal, los dientes de pasta, la cabeza ladeada hacia la derecha apoyada sobre la almohada, ojos y boca entreabiertos dando sensación de dolor, y cuerpo de gran belleza y naturalidad.

Es una escultura exenta yacente de bulto redondo, la cual esta desnuda y únicamente tapada con un paño con grandes y rígidos pliegues, que dan sensación de telas blandas.

El autor mediante el sentimiento expresivo religioso intenta persuadir al receptor

Paula Pérez, Noelia Vaquero y Eugenia Lamas



LA SAGRADA FAMILIA DEL PAJARITO
Esta obra fue realizada por Murillo en el año 1650, es un óleo sobre lienzo de 144x188cm. Su título es La sagrada familia del pajarito. Su nombre se debe al pajarito que el niño Jesús sostiene en su mano derecha. Actualmente se encuentra en el museo del Prado, Madrid, desde 1819, pero anteriormente estuvo en varias colecciones particulares, como la colección de la reina Isabel de Farnesio y en el museo de Napoleón. Pertenece al Barroco naturalista que habían puesto de moda Zurbarán y Velázquez, en Sevilla. Es de tema religioso aunque no aparecen elementos divinos o celestiales, puesto que trata de mostrar una escena de la vida cotidiana.

El autor es Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) pertenece a la pintura Sevillana, Sus primeras obras las realizó en el estilo frío dentro del naturalismo tenebrista propio de Caravaggio, pero después de realizar un viaje a Madrid y visitar las colecciones pictóricas de la Corte, cambió su concepción de la pintura abandonando el efecto de claroscuro, esta etapa correspondería con la etapa cálida. Se empezó a interesar por la luminosidad y las apariciones celestiales realizadas a través de pinceladas sueltas y gran riqueza de colores, correspondiente a la etapa vaporosa. Murillo es el pintor religioso por excelencia, fue también   un espléndido retratista cosa inusual entre los artistas españolas de la época. Para sus creaciones artísticas utiliza dos temas diferentes el religioso, de estilo sencillo y amable con protagonistas populares, pero de gran elegancia como La Inmaculada Concepción  y la representación de niños de la calle relacionados con la novela picaresca como Los niños comiendo fruta.

En esta imagen mueble podemos ver a la Virgen María, San José y al niño Jesús en lo que podría ser una acción cotidiana de la familia. Es una escena figurativa que representa diferentes acciones y busca una semejanza a la realidad. Es también, un retrato colectivo, sedente y de cuerpo entero. En la imagen aparece la Virgen dejando de hilar para observar como su marido y su hijo juegan, mientras se come una manzana. San José sostiene al niño que juega con el perro mostrándole un pajarito.

Centrándonos en cada uno de los personajes a José se le representa por primera vez más cercano al niño que la Virgen destituyendo a esta a un segundo plano, su rostro refleja inteligencia, paciencia, con actitud paternal y amable. Murillo pretendía mostrar la paternidad de José sobre Jesús.

A diferencia de obras anteriores María se muestra protectora pero a distancia, ya que no se encuentra junto a él. El manto de María no es de color azul como venía siendo hasta ahora, sino que aparece representado de color marrón para mantener la tonalidad de marrones, rojizos y ámbar.  Podemos identificar al personaje de San José por su banco de carpintero situado detrás de él y a la Virgen con la rueca a la que el pintor da movimiento a través de leves pinceladas.

El niño Jesús es el elemento central de la composición. Aparece jugando típico en un niño de su edad. En frente suyo se encuentra el perro que simboliza la fidelidad.
Con respecto a la composición las imágenes del niño y del padre forman una figura triangular; el autor consigue una sensación de profundidad a través de la iluminación y el tamaño de las figuras.

Refiriéndonos a los colores que siguen el estilo naturalista podemos distinguir entre cálidos como el anaranjado de la tunica de San José y fríos como la tunica blanca del niño. Todos secundarios o mixtos como el marrón del pelo de San José o el granate del vestido de la Virgen. Las tonalidades de la epidermis son mas claras en la Virgen y en el niño que en la de San José que es más morena. También podemos ver colores más oscuros como la ropa de San José.

El autor muestra una gran variedad de texturas con gran detallismo como la cesta de mimbre, el pelo del perro (figura muy presente en los cuadros de Murillo), los pliegues de los paños, la piel, las plumas del pajarito, el hilo de la rueca, la madera del banco de carpintero.

La luz parece procedente de un foco natural que ilumina mayormente al niño Jesús haciéndole así protagonista de  la obra. Murillo parece dejar de lado el tenebrismo aunque si aparece en la esquina superior izquierda y en menor medida la esquina superior derecha.

Hay movimiento en la rueca de la Virgen, en la pata levantada del perro, en el brazo de la Virgen comiéndose una manzana o el brazo derecho del niño elevando el pajarito. El autor se inspiraba en personas de la calle o conocidos para dar un mayor realismo a la hora de realizar sus obras.

Puede apreciarse cierta influencia de la pintura de Rafael.

La influencia de Murillo en la pintura española se extendió hasta el siglo XIX, fundamentalmente en Sevilla. Actualmente está considerado como uno de los grandes maestros de la historia del arte y sus cuadros se reparten con prestigio en todos los grandes museos del mundo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Maria Gimeno y Andrea Calomarde


Las hilanderas:
Nos encontramos con una obra realizada por Diego Velazquez en el último periodo de su vida y  también en uno de sus últimos cuadros, lo pinto exactamente en 1657.
Esta última etapa de su vida va desde el regreso de su último viaje de Italia en 1651, debido a las continuas llamadas del rey Felipe IV, hasta su muerte.  En esta fase  Velazquez realiza las que serían sus mejores obras como las meninas, la Venus del Espejo o las propias  hilanderas, se caracteriza por plasmar el aprendizaje de toda una vida, llevando su técnica, color, perspectiva, pincelada… hasta límites excepcionales,
Centrándonos en esta obra podemos decir que se puede referir a ella de dos maneras  la más conocida Las hilanderas o también como La fábula de Arácne. Esta obra no fue encargada por el rey sino por montero mayor, Don Pedro de Arce, que tenía grandes influencias en la corte de Madrid, más tarde esta obra pasaría a pertenecer a las colecciones reales y resultaría afectada por un incendio de 1664 que se originó en el lugar donde se situaba, el Alcazar de Madrid.
Para remediar los daños que sufrió se le añadieron 4 franjas en todos sus borde pintados por otros artistas, alcanzó así unas dimensiones de 2’20 m por 2’98m.

Analizando técnicamente este cuadro, debido a su situación tenemos que decir que es una pintura mueble realizada sobre lienzo y aplicando sobre él una técnica de óleo.
Aparentemente podemos observar una sala en la que diversas mujeres realizan su oficio como hilanderas, pero como caracteriza el último periodo de la vida del autor, tiene un carácter mitológico detrás de esta aparente escena cotidiana. En este lienzo al igual que  en la Edad Media, tenía una función pedagógica, la cual consistía que mediante las sucesivas escenas y planos se iba contando una pequeña fábula, la de Arácne, una joven mortal con grandes dotes para hilar que retó a la diosa Atenea o Minerva para demostrar sus dotes, esta escena se plasma en el primer plano, tras vencer Arácne a la diosa tejiendo el tapiz que se muestra en el segundo plano, Atenea enfurece por que había representado al rapto de Europa, el cual ofendía a su padre Júpiter, por ello la diosa convierte a Arácne en araña condenándola a tejer toda su vida.
Velazquez con esta pequeña narración acerca a los dioses al mundo real , fundiendo perfectamente un tema mitológico  en una escena cotidiana de la vida de los mortales .

La composición de este cuadro es una de las mas complejas y enigmáticas de autor, podemos observa varias composiciones las principales se encuentran en el primer plano del lienzo, con forma triangular, como la figura de Aracne  y la de la muchacha que está a su lado, que mediante la conexión del brazo alargado se comunica con la siguiente composición triangular que la componen la muchacha que se encuentra agachada  y la mujer del fondo de espaldas. La ultima composición la forman la diosa y el instrumento que utiliza  formando también un triángulo.

En esta obra podemos observar 3 planos superpuestos:
-                                                                     El primero de ellos lo componen las 5 hilanderas más cercanas al espectador, que simula la disputa entre la diosa y la mortal, en el que los cuerpos de estos dos personajes se encuentran completamente opuestos entre sí, una de frente y la otra de espaldas , Atenea se encuentra con la cabeza inclinada hacia la izquierda, el brazo derecho en alto y la pierna derecha estirada, en cambio la figura de Arácne se encuentra con la cabeza inclinada hacia la derecha, con el brazo izquierdo completamente estirado y la pierna izquierda medio encogida. En este plano también encontramos la contraposición de que las figuras de la izquierda se miran ente sí y parece que mantienen una conversación , en cambio los personajes de la derecha están concentradas en su faena y no presentan relación alguna.
-                                                                    El segundo plano lo compone solo la figura de la joven que recoge madejas del suelo y cuyo rostro se encuentra prácticamente en penumbra y que tiene la función de separar las dos partes luminosas del cuadro.
-                                                                    El tercer plano lo componen 5 personas en una sala continua a la anterior  que se encuentra mucho más iluminada que el resto por una ventana situada en la parte izquierda. En esta parte se encuentra la única figura en todo el cuadro que mira al espectador fijamente invitándole a que se una a la escena. También podemos encontrar un gran tapiz en la pared del fondo el cual habría tejido Arácne representando el rapto de Europa, haciendo un homenaje a un cuadro que realizó Tiziano para Felipe II.
Ha todos estos planos hay que sumarle que en la parte más cercanas de todas hacia el espectador, encontramos a una mujer corriendo una especie de telón, dando con ello comienzo a la representación de toda la fábula, teniendo un carácter teatral que tanto gusta en el barroco.
Con todo esto Velazquez consigue una magnifica perspectiva aérea en toda la obra, que plasma una atmósfera más profunda de la que se halla el espectador, a través de zonas iluminadas y otras en penumbra, con colores mas vivos en lo más cercano y mas suaves en el fondo. Logra con ello plasmar la sensación del aire que se encuentra en la sala y  que arropa a todas las figuras.

El pintor utiliza una gama muy reducida de colores, siendo casi monocroma, dando más importancia a lo que quiere representar que al valor que puedan tener los pigmentos. Maneja una paleta con colores ocres, tierras, óxidos, aplicados muy diluidamente, con capas finas y mediante pinceles de astas muy finos y alargados.
También hace una distinción entre cálidos como rojos, amarillos y algún naranja, aplicados en el primer plano del lienzo para dar sensación de cercanía, y fríos con presencia de azules o grises en el fondo de la obra, dando sensación de profundidad.

A su vez también podemos observar la depurada técnica que Velazquez mediante el paso de los años a adquirido, pudiendo plasmar con total soltura el pelo de animal, las pieles de las hilanderas blanquecinas y perfectas, los diferentes hilos, ya sean en hobillos, ruecas o manejas, con sensación de delicadeza, el cabello fino de las damas del primer plano y llegando al cúlmine de su perfección al querer representar la sensación de movimiento gracias a la rueca que mediante líneas circulares y sin pintar las ascas de este instrumento parece que gire con total soltura.

La pincelada que utiliza Velazquez es magnífica ya que realiza todo con una gran soltura y fluidez, (muy propio de la última etapa de la vida de Velazquez).
Mediante trazos esquemáticos, rápidos, ligeros  y escasamente definidos en los contornos, consigue dar una sensación de borroso que mediante el espectador se va alejando poco a poco las manchas se transforman en figuras. El autor alcanza su esplendor en la pincelada impresionista, se puede apreciar esto especialmente en los planos finales que pierden nitidez en medida que se alejan dando sensación de profundidad

La luz procede del exterior de dos puntos distintos, dos ventanas que se encuentran en la parte izquierda del primer y tercer plano.
La luz del primer plano es menos intensa e ilumina escasamente a la rueca y las muchachas de la derecha, después se va oscureciendo poco a poco hasta llegar a una pared que se encuentra completamente en penumbra y que en ella aparece el tercer plano que da sensación de que esté más iluminado, donde prácticamente se pueden apreciar los rayos de luz que entran por la ventana y se reflejan  en el tapiz.

La sensación que esta obra transmite al espectador es de teatralidad y realismo.

Finalmente Velazquez con ella consiguió culminar el que sería su estilo maduro, estando presente también en ella uno de los famosos arrepentimientos del pintor en la figura situada más a la izquierda del lienzo en la mujer de perfil. Las hilanderas mediante un perfecto uso de la luz, los contrastes, la pincelada y el magistral movimiento de la rueca presentaría otra de las obras más famosas y valoradas del autor

Maria Gimeno y ANdrea calomarde

Nombre de la obra:
“San Carlino alle Quatto Fontane”
San Carlos de las cuatro fuentes.
Movimiento:
Barroco.
Autor:
Francesco Borromini, fue un gran arquitecto del barroco, ansioso de conocimiento y afán de superación. Quería revolucionar las bases de la arquitectura, recogiendo elementos clásicos y estudiando la arquitectura anterior para crear una nueva y personal llena de movimientos y vida.
Donde se sitúa:
Roma, Vía de Corso.
Años de construcción:
1634-1667.
Dimensiones:
Son muy reducidas, 19 m de largo por 56 metros de alto.
Materiales:
Son muy pobres debido al bajo presupuesto con el que contaba el autor, como ladrillo enlucido y pintado en blanco.
Composición del edificio:
Cuanta con 3 partes: iglesia, claustro y jardín.
Planta:
Ovalada con juegos cóncavos y convexos, en ella se apoyan además de muros curvos una serie de columnas de orden gigante.
Fachada:


-Descripción:
Está dividida en 2 partes, la inferior con laterales cóncavos rodeados en sus límites con columnas de orden gigante que son exentas ya que no están adosadas al muro, y en la parte central una disposición convexa. Esta parte está separada de la superior mediante un entablamiento con líneas también cóncavas y convexas pero sin ninguna división. En la parte superior se repite el mismo esquema de posición saliente y entrante que hay en la parte inferior y se remata finalmente esta fachada con un gran medallón vacío el cual tiene a sus lados grandes entrantes cóncavos.
-Sensaciones:
Existe una gran sensación de verticalidad gracias a las columnas, al igual que movimiento debido a todas sus líneas curvas, cóncavas, convexas y rincones de claroscuro que están presentes en toda la fachada.
Perspectiva:
El edificio se encuentra entre 4 calles por lo que al poder verlo desde una perspectiva diagonal se pueden apreciar mejor el gusto por las líneas curvas, dando un sentido más dramático.
Interior      :   
Hay una pequeña cúpula de curvas y contracurvas además de formas ovaladas y casetones de diferentes formas. Existe una gran luminosidad en esta iglesia que procede de la linterna de la cúpula y otros focos de luz que están en la base de dicha cúpula.
Conclusión :
Tenemos que resaltar la contraposición de líneas rectas y curvas, con sensación de movilidad, tan propio todo del Barroco.

David de miguel anguel Maria gimeno


David de Miguel Ángel

Este es el David y su autor es Miguel Ángel y la misma obra es le propio renacimiento en sí. Fue esculpida entre los anos 1501 y 1504, perteneciendo así al periodo renacentista italiano del Cinquecento.
Esta escultura recibe gran influencia del contexto en el que se mueve Florencia, ya que se realiza en pleno renacimiento donde se deja atrás el oscuro gótico medieval centrado en el teocentrismo y renace la figura del hombre nuevamente como se había hecho en Roma y Grecia centrándose en el antropocentrismo y humanismo.
El David fue un reflejo de las vivencias de su autor, el cual quiso plasmar todo el ambiente renacentista en él. Para entender mejor esta obra debemos conocer la figura de Miguel Ángel y el contexto de la ciudad de Florencia.

Biografía:

Su nombre completo es Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni, comúnmente conocido como Miguel Ángel, se dedicó a la escultura, pintura, arquitectura y poesía, lo que era común no centrarse simplemente en un solo género.
Nació en Caprese, Florencia, y desde ya muy joven decidió ser artista, a lo que su padre se negó, pero finalmente acabó entrando en el taller de Guirlandaio, después se convertiría en el aprendiz de Bertoldo i Giovanni. Tras la muerte de uno de sus mecenas Lorenzo el magnífico huyó de Florencia, y viajó por varias ciudades hasta llegar a Roma donde se instaló y ganó gran prestigio con sus obras. En 1501 regresa a Florencia donde se encuentra con una situación en que los Médici, familia adinerada italiana que había tenido el poder en la ciudad Toscana habian sido expulsados de ella  y Savonarola, religioso florentino que exilió a los Medici había muerto y se proclamó con ello una nueva república florentina gobernada por Piero Soderini, quien restableció una estabilidad en la ciudad encargando grandes obras de arte a Leonardo o el propio Miguel Ángel.
Situándonos ya en este contexto en el que Florencia se encontraba con una república habiendo derrotado a sus antiguos gobernadores y compitiendo con estados de alrededor por un mayor prestigio de las ciudades.
La pregunta de cómo pudo surgir la idea de esculpir esta escultura se le planteó a Miguel Ángel cuando en 1501 los responsables de la Opera de Duomo, oficina de trabajos de la Catedral de Florencia y algunos importantes mercaderes de la lana, se plantearon la construcción de 12 grandes esculturas de personajes del Antiguo Testamento que se colocarían como columnas en la Catedral de Santa María de las Flores, siendo una de estas el David, Miguel Ángel se interesó especialmente por este personaje ya que aún no había realizado ninguna obra importante en su ciudad natal por lo que tomó una actitud un tanto agresiva, finalmente se le encargó esta escultura.
Miguel Ángel utilizó un gran bloque de mármol, muy alargado y estrecho, donde plasmar su obra, aunque esta pieza de mármol ya había sido utilizada por artistas anteriores como Rossellini, pero que abandonaron debido a la dificultosa forma que tenía el bloque, dejándolo con varias fracturas y partes a medio trabajar.
El autor no realizó muchos bocetos previos y comenzó directamente a esculpir mediante cincel (instrumento de acero, hierro… cuyo extremo es cortante y se utiliza para esculpir).

Análisis:

Esta obra en mármol, es exenta de bulto redondo y está esculpida “ex uno lapide” o sea de una sola pieza, algo poco frecuente en el momento, su altura es de 4’36 m o 5’5 incluyendo la base en la que reposa. En ella podemos observar a un muchacho joven desnudo representando a la figura de David, hijo de Samuel quien se enfrentó al gigante Goliat y finalmente lo derrotó con una honda y una piedra, cortándole después la cabeza con la propia espada del gigante.
Miguel Ángel  lo plasma justo en el momento previo a la lucha desigual, donde David aparece completamente concentrado en su enemigo, el cual se acerca en la lejanía, en un momento de tensión contenida, en el que calcula el lugar donde colocaría la piedra que matará a su enemigo.
La figura rompe el equilibrio y simetría con un ligero contraposto, donde la pierna izquierda se adelanta, el brazo izquierdo se eleva portando en él la honda llegando a tocar casi la mano con el hombro, mientras el brazo derecho se deja caer hasta que la mano toca el muslo, su cabeza mira hacia la izquierda donde imaginariamente está su enemigo. Es una figura que no nos transmite movimiento, está en reposo, pero soporta gran tensión, que se aprecia ya que tiene marcados muchos elementos como los tendones de la manos, los músculos de todo el cuerpo en general, las venas que se aprecian especialmente en las manos  y el cuello y los huesos que se marcan más en la parte del torso. En general podíamos deducir que está tomando aire para el combate ya que las costillas se ven mas marcadas y las fosas nasales se aprecian más abiertas d elo común. La gran expresión de la cara, Miguel Ángel la alcanza mediante el término que se le atribuye a este autor de Terribilitá donde el rostro expresa concentración y tensión contenida lo que se aprecia en la magnífica mirada  clavada en su enemigo con el entrecejo fruncido que consigue el autor mediante la técnica del trépano donde talla los ojos profundamente, remarcando el iris y la pupila.
Esta técnica también la aplica en el pelo rizado de David aumentando la visión de claro oscuro y dramatismo en la expresión.
La proporción de esta escultura es casi perfecta ya que la cabeza y las manos son algo más grandes de lo común según las proporciones clásicas. Pero algunos críticos justifican esta desproporción con varias teorías:
-         La primera es que originalmente la escultura se iba a utilizar como columna par ala catedral de Santa María de las Flores por lo que los proporciones debían aparecer de forma correcta a cierta distancia.
-         La segunda sostenía que al representar a un adolescente el cuerpo en ocasiones es desigual teniendo estos elementos algo más desarrollados.
-         Y la última, que utilizó como modelo a un ayudante de su taller y de ahí la explicación de las manos ya que él también sería escultor.
Otra de las incógnitas o pequeños fallos fue que el David era la figura de un judío pero no se representa circuncidado, contracción con la ley judaica. Pero esto fue justificado porque el ser humano al ser el centro del renacimiento debía ser plasmado con belleza y dejar en un segundo plano la religión.

Con todos estos elementos que crean la sensación de que la escultura realmente está sintiendo por dentro inquietud encerrada y Miguel Ángel simplemente “quitando lo que sobra” crea la que es una de las esculturas más importantes del Renacimiento y todos los estilos.


Originalmente la obra serviría como columna pero Piero Soderini, en el residía el poder de la república florentina, decidió ubicarla en la plaza de la Señoría, atribuyéndole un valor más civil y menos religioso.
Otra de las razones de su ubicación fue que el pueblo de Florencia tomó esta escultura como un símbolo de su república, ya que la pequeña ciudad al igual que David había derrotado la tiranía de los Medici comparándolo con el gigante Goliat.  Actualmente la escultura se sitúa en la Galería de la Academia de Florencia, desde le año 1910 y en la plaza de la Señoría donde se situaba antes hay una copia a escala real realizada también en mármol.
La figura del David en la actualidad se encuentra en un estado bueno aunque ha sufrido muchos percances a lo largo de su historia:
-         en 1512 cayó un rayo sobre la basa de la escultura.
-         En 1843 fue limpiada con ácido clorhídrico, eliminando la capa protectora que Miguel Ángel aplicó y dejando el mármol expuesto a la meteorología.
-         En 1991 un hombre destruyó un dedo del pie del David con un martillo 8reconstruido posteriormente)
Finalmente Miguel Ángel superó todas las representaciones que se habían realizado sobre este personaje bíblico, no plasmándolo como un héroe con la cabeza de Goliat a sus pies como habían hecho Donatello o Verrochio sino expresando la valentía de un simple muchacho que guarda furia en su interior antes de luchar con un gigante llegando a fusionar en una simple escultura la belleza con una poderosa expresividad, significado y sentimiento.
“Vi al ángel en el mármol y tallé hasta que lo dejé en libertad”

domingo, 10 de marzo de 2013

La Capilla Sixtina
 
Alba Calvo Navarro
 
“Sin haber visto la capilla sixtina uno no pude formarse una idea apreciable de lo que el ser humano es capaz de lograr”, Goethe expone en esta frase la idea de la trascendencia y la importancia de esta monumental obra.

Nos encontramos ante uno de los tesoros más apreciados de La Ciudad del Vaticano, La Capilla Sixtina es famosa por la huella que los grandes artistas del renacimiento dejaron en ella.

Esta majestuosa obra fue construida entre 1471 y 1484 fue diseñada por Baccio Pontelli para Sixto IV, de quien toma su nombre, y construida bajo la supervisión del arquitecto Giovanni de Dolci por orden del papa Sixto IV, hombre de gran cultura y protector de las artes y las ciencias, que dio cabida de nuevo en la corte papal a la influencia de los humanistas que prácticamente había desaparecido, los programas artísticos realizados durante su pontificado le convierte en uno de los promotores mas importantes del arte del renacimiento en Roma, durante su papado se construyeron las principales iglesias del cuatrocento Santa Maria del Popolo y Santa Maria della pace. Pero sin duda su prestigio como promotor de las artes lo consigue con la construcción de la capilla Sixtina este edificio de levanto en el emplazamiento de una capilla anterior llamada Capilla Magna, de la que se aprovecharon algunas partes en la construcción de la actual.

Todas estas obras artísticas llevadas a cabo por Sixto IV, son el exponente de algo mas que una apasionada afición por el arte en estas obras se aprecia uno de los aspectos que definieron y determinaron la actividad de los mecenas y promotores, buscaban los nuevos usos y aplicaciones de la obra de arte, que en este caso obedecían la necesidad de la recuperación y rehabilitación de la antigua Roma y el prestigio de su papado.

Al exterior encontramos una capilla común a las del renacimiento, alta y rectangular de ladrillo y sin ningún adorno ni escultórico ni pictórico, no tiene fachada principal, ni entradas exteriores solo se accede a ella a través del palacio apostólico.

En su interior encontramos un espacio de planta rectangular de 40m de larga por 13 de ancha y 20 metros de alta, dimensiones que coinciden con las del templo de Salomón según el antiguo testamento y cubierta con una bóveda de cañón rebajada con lunetos sobre las ventanas para facilitar la iluminación. Su bóveda esta cortada en sentido transversal por pequeñas bóvedas, que la dividen en su nivel mas bajo en una serie de grandes pechinas elevadas sobre las pilastras poco profundas entre las ventanas. La mampara de mármol divide la capilla en dos partes el lado del altar y el de los peregrinos o fieles.

Pero sin duda la grandeza de esta obra la encontramos en su decoración que inunda todo el recinto interior. Normalmente siempre que se habla de la decoración capilla sixtina se relaciona inmediatamente el nombre de Miguel Ángel como su autor pero este es un dato erróneo ya que en la capilla sixtina encontramos a otros autores además de Miguel Ángel como Rafael, Botticelli, Ghirlandaio o Perugrino, aunque si que es cierto que el magnifico trabajo que Miguel Ángel realizo en la bóveda a eclipsado a todos los demás autores.

Las paredes están divididas en tres niveles principales. El más bajo está decorado en oro y plata pintado al fresco, imitando pliegues de tapices o cortinajes. Esta decoración se pensó para embellecer las paredes vacías cuando los tapices de Rafael no estaban expuestos en ellas. El nivel central tiene dos ciclos de pinturas que se complementan, La Vida de Moisés y La Vida de Cristo. Fueron encargados en 1480 por Sixto IV y realizados por Ghirlandaio, Botticelli, Perugino y Cosimo Rosselli, junto a algunos de sus ayudantes, como Pinturicchio. El nivel más alto está dividido en dos zonas. En la zona baja, entre las ventanas, hay una Galería de Papas, pintadas al mismo tiempo que las Vidas. Sobre de los arcos de las ventanas están los lunetos, en donde se encuentran los Antepasados de Cristo, pintados por Miguel Ángel como parte de la decoración de la bóveda.

Miguel Ángel fue un escultor, pintor, arquitecto y poeta italiano del renacimiento, que dejó impreso en el arte su fogoso temperamento; considerado uno de los más grandes artistas de la historia, desarrolló su labor entre Florencia y Roma, que era donde vivían sus grandes mecenas, la familia Médicis de Florencia, y los diferentes papas romanos. Triunfó en todas las artes en las que trabajó, caracterizándose por su perfeccionismo. La escultura, según había declarado, era su predilecta y la primera a la que se dedicó; a continuación, la pintura, casi como una imposición por parte de Julio II y que se concretó en una obra excepcional que magnifica la bóveda de la Capilla Sixtina. Durante los últimos años de su vida, se dedicó sobre todo a trabajos de arquitectura.

Miguel Ángel Buonarroti recibió en 1508 el encargo de Julio II de repintar el techo de la Capilla. Originalmente estaba pintado como un cielo azul con estrellas doradas. Para Miguel Ángel, el proyecto era sólo una distracción de su trabajo como escultor de mármol, que le había mantenido ocupado durante los años previos. Para alcanzar el techo, Miguel Ángel necesitaba un soporte; la primera idea vino del arquitecto del Papa, Donato Bramante, que quería construir un andamio colgado con cuerdas. Sin embargo, la idea de Bramante no sirvió, y la estructura que construyó era defectuosa (Agujereó el techo para colgar cuerdas que sujetasen el andamio). El problema fue presentado al Papa, que ordenó a Miguel Ángel que construyera su propio andamio. Miguel Ángel creó una plataforma de tablas de madera sujetas sobre soportes enganchados en agujeros de las paredes, sobre las ventanas. Él se situaba sobre este andamio mientras pintaba.
Miguel Ángel usó colores vivos, fácilmente visibles desde el suelo. Cuando el trabajo estuvo terminado, había pintado más de 300 figuras, que mostraban la Creación, Adán y Eva en el Jardín del Edén y el Diluvio Universal.

El programa iconográfico se enlaza con los temas de las paredes laterales: ilustra el largo período de tiempo que vivió la humanidad esperando la llegada de Cristo, las profecías que preanunciaban este acontecimiento y la creación del mundo. Todas las figuras se incluyen en una estructura arquitectónica monumental pintada que se superpone a la bóveda verdadera.

La interpretación de las pinturas, por tanto, puede articularse en tres partes:
Primera parte: en los triángulos (enjutas) y en las lunetas sobre las ventanas están los antepasados de Jesucristo siguiendo el orden citado por el evangelio de San Mateo, en espacios angostos y poco profundos, hombres y mujeres, la humanidad y el sucederse de las generaciones, esperan, exhibiendo posturas y actitudes diferentes, el gran acontecimiento de la Revelación. En las cuatro enjutas angulares se ven unos episodios relativos a la salvación del pueblo de Israel. A partir de la antigua entrada, se hallan: “Judit y Holofernes”, “David y Goliat”. “Serpiente de bronce” y el “Castigo de Amán”.

En la franja externa son los siete Profetas bíblicos y las cinco Sibilas paganas que preanunciaron la llegada de Cristo

En los rectángulos centrales hay nueve escenas las tres creaciones comienzan con el recuadro de la “Separación de la luz y las tinieblas” con la figura del Creador envuelto en una túnica roja, que ocupa casi completamente el espacio a disposición con un escorzo en perspectiva de gran complejidad. Miguel Ángel completó esta pintura en una sola jornada de trabajo, como lo demuestran los recientes estudios efectuados una vez terminada la limpieza del fresco.

“Creación de los astros y de las plantas”, escena dividida en dos partes asimétricas, en cada una de las cuales se encuentra la figura del Señor

“Separación de la tierra y de las aguas” También éste expresa una intensa sugestión gracias a la visión en perspectiva que propone, nunca intentada antes.

“Creación de Adán”, composición cuyo eje, levemente hacia la izquierda, está constituido por las dos manos de los protagonistas que acaban de separarse después haber estado en estrecha unión.Es interesante notar que, en realidad, ambas figuras, la del Creador y la de Adán, proceden del mismo cartón preparatorio, como si de este modo se quisiera confirmar la expresión bíblica: “Creó ... Dios al ser humano a imagen suya”

“Creación de Eva”: en la obra de Miguel Ángel la primera mujer nace de la roca viva y no de la costilla de Adán, como narra la Biblia.

 “Pecado Original” (a la izquierda) y por la “Expulsión del Paraíso Terrenal” (a la derecha), episodios divididos por el árbol del mal sobre cuyo tronco se ve el cuerpo enroscado de la serpiente . Así también los cuerpos de los progenitores han cambiado después de haber cometido el pecado, se los ve envejecidos, lo cual demuestra que según Miguel Ángel el aspecto físico expresa la propia espiritualidad.

“Sacrificio de Noé”, describe el agradecimiento del Patriarca hacia el Señor después del diluvio.

“El Diluvio Universal”, A la derecha hay una tienda, donde se refugian aterrorizados los que serán víctimas del diluvio; en el centro, Noé con una barca, va llevando a los pocos supervivientes hacia el arca, símbolo de la Iglesia, representada en la parte superior, a la izquierda. En primer plano, estructurada sobre una diagonal, se representa la salvación. En la escena aparecen 60 figuras recortadas contra un fondo claro, en un paisaje profundo.

“Embriaguez de Noé”, que marca el reanudarse de la vida y de la actividad agrícola sobre la tierra.

Las escenas del Génesis están contorneadas por los “Ignudi” o Desnudos, extraordinarias figuras masculinas, de complexión poderosa, que podrían aludir a la belleza del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Su función compositiva es notable porque interrumpen la continuidad en la estructuración y unen los diferentes recuadros del Génesis. Las imágenes en primer plano se destacan mediante bordes netos y precisos, mientras que las más distantes, están tratadas con pinceladas más fluidas y bordes esfumados según una técnica que Miguel Ángel probablemente aprendiera de su contemporáneo Leonardo.

 En el año 1535, veinticinco años más tarde de que Miguel Ángel pintase la bóveda de la Capilla Sixtina, otro Papa, Paulo III (de la familia Farnesio) le encargó la decoración de la pared posterior de la iglesia, en la cabecera de la capilla. Esta obra va a suponer la culminación del estilo pictórico del genial artista, quien tardó en realizarla cinco años.

Esta obra es símbolo de la supremacía del papado después de los trágicos acontecimientos del saqueo de la ciudad de Roma por fuerzas germánicas y tras la crisis luterana.
Lo primero que hizo Miguel Ángel antes de pintar el juicio final fue forrar la pared colocando una superficie de ladrillos levemente inclinada desde lo alto (26cm) dar mayor grandiosidad a las imágenes superiores infundiendo temor y respeto al poder de Dios. Esto supuso la perdida de algunos de los frescos del Quattrocento y las lunetas que había pintado el mismo Miguel Ángel.

El fresco es de enormes dimensiones 13.70x12.20 m incluye unas 400 figuras de las que se han identificado aproximadamente unas 50.

No utiliza los artificios de la división espacial de la bóveda, aunque hay cuatro bandas horizontales perfectamente diferenciadas debajo de los lunetos superiores que configuran el muro. Las escenas no quedan individualizadas por falsas arquitecturas que organizan el espacio, sino que toda la interpretación que Miguel Ángel realiza del “Juicio Final” se muestra en una sola representación indivisible.

En la mitad superior de la pared se encuentra el mundo celeste, con una figura central que atrae nuestra atención, es un Cristo heliocéntrico que gira sobre sí mismo en una línea compositiva helicoidal (la toman los manieristas, es la línea serpentinaza), que tiene a su madre, María a su lado sentada, enroscada sobre sí misma. Es un Cristo Juez, presentado totalmente desnudo, con un brazo en alto, rodeado por una serie de gigantescas figuras que parecen aterrorizadas en su presencia, de manera que incluso María parece recogerse con cierto temor. Como reflejo de la perfección divina escoge representar la belleza del cuerpo humano desnudo, ya que como neoplatónico que es, concibe la absoluta pureza como representación de la desnudez, esto supuso una disputa con el cardenal Caraza que acusaba al artista de inmoral y obsceno, (como respuesta Miguel Ángel represento al cardenal como Minos el dios del infierno) C, más tarde la Curia romana encarga a Daniel Volterra cubrir los desnudos.

Alrededor de Cristo, formando una primera corona se sitúan santos, patriarcas, profetas,…y más abajo confesores, mártires, vírgenes. A los pies del Salvador, aparecen dos mártires en una posición principal, son San Lorenzo y San Bartolomé (que aparece mostrando su pellejo, donde según se dice el rostro que representa en él, es el autorretrato del artista), a los que estaban dedicadas las capillas de la Asunción y la Sixtina. En la parte superior, en los dos lunetos, observamos grupos de ángeles que llevan instrumentos de la Pasión.

En la mitad inferior de la pared vemos a los ya juzgados que, o bien suben al cielo por la izquierda o son arrastrados al infierno por la derecha. En el centro unos ángeles despiertan a los muertos de sus tumbas. En la zona inferior izquierda está simbolizada la “Resurrección de los Muertos” y en la derecha el traslado de los condenados ante el juez infernal “Minos” en la barca de Caronte, fusionando así el mundo cristiano con el de la mitología clásica. En el centro, una caverna que puede ser la boca del infierno (o la entrada al limbo), hace que se pueda relacionar la obra con el mito de la caverna de Platón, dado el neoplatonismo que caracterizó el pensamiento de Miguel Ángel.

En esta obra observamos una fuerza ascendente arrolladora en los elegidos que van hacia la Gloria, y una caída al abismo de los que se condenan, plasmada con una grandiosidad sin par gracias a los potentes escorzos. Las figuras están realizadas en una escala grandiosa. En su conjunto resulta una conmoción anteclásica, por sus atrevidísimos escorzos, la vorágine de cuerpos en vuelo, por semejar una especie de tapiz plano, sin buscar la captación de la tercera dimensión, tan solo la utilización del fondo azul que, como color frío que es hace que las figuras tiendan a alejarse. Todo este conjunto de elementos, los atrevidos escorzos, el movimiento enroscado, la deformación del canon, el abigarramiento de las figuras, y la gama cromática metalizada, van a ser los principales elementos que adopten los pintores que continúan trabajando el la segunda mitad del siglo XVI, los manieristas.

La primera restauración de los frescos de la capilla sixtina se produjo entre junio de 1980-octubre 1984 consistió en restaurar los lunetos pintados por miguel ángel, del 1984-1989 el trabajo se centro en la bóveda (los restauradores utilizaron los mismos andamios que fueron utilizados por miguel Ángel) para finalizar se trabajo el juicio final. Por ultimo se restauraron los frescos de las paredes. La restauración completa se mostró al público en 1999. Con esta restauración se supo que todos los frescos de Miguel Ángel estaban pintados en buen fresco (sobre yeso recién puesto, no trabajaba en seco).














La catedral de Chartres

Alba Calvo Navarro


Nos encontramos ante una catedral de la arquitectura gótica clásica francesa, ubicada en Chartres, Francia y cuya fecha de realización se da en el sigo XIII, época que corresponde con la baja edad media.
 La primera iglesia de la que tenemos constancia, se construyó hacia el año 360. Ésta desapareció en un incendio, durante un saqueo visigodo sobre el 740 o 750. Una segunda catedral es destruída por los piratas normandos en el 858, y el obispo Gisleberto mandó reconstruirla y ampliarla. De aquella iglesia, queda una capilla de la que forma parte la actual cripta. Es en esta época, siglo IX, cuando la catedral recibe una preciada reliquia: la túnica que se suponía usada por la Virgen María en el momento del nacimiento de Jesús. Esto le sumó importancia al lugar, y el peregrinar de muchos fieles a la ciudad, hizo que los grupos burgueses de Chartres fueran aumentando, al mismo tiempo que los gremios adquirían cada vez más importancia.
Durante el S. XII, la ciudad sufrió dos terribles incendios, el último afectó también a la catedral. De éste, sólo quedó en pie las torres y la fachada occidental y la cripta. 
 
 No se conoce el autor de este templo solo los encargados de su financiación , los Capetos, dinastía vinculada tradicionalmente a Chartres, por el cabildo y por los gremios locales, estos últimos movidos por intereses económicos, ya que, la catedral traería de nuevo peregrinos a la ciudad.
Hacia 1220 el cuerpo principal estaba concluido, en tan sólo 26 años. Para la construcción se empleó piedra de canteras de la zona.
La catedral de Chartres es la primera gran catedral gótica francesa y por tanto modelo de las demás.
 
La planta esta dividida en dos grandes zonas separadas por un amplio transepto de tres naves por un lado, la cabecera muy desarrollada con 5 naves de cuatro tramos y un doble deambulatorio de 7 tramos con capillas radiales. La  longitud  del transcepto era prácticamente igual al resto de la nave lo que obliga a situarlo en el centro de la catedral.
 
Pero la verdadera novedad de esta catedral la encontramos en el alzado formado por tres pisos (en vez de cuatro), una arcada principal, un trifolio y los ventanales.
 
El piso superior es de altura inhabitual comienza bajo el nivel de nacimiento de las bóvedas punto donde estas comienzan a curvarse este piso y la arcada principal casi nunca se encuentran en la misma altura.
Entre cada intercolunio hay un gran oculo lóbular superpuesto a un par de ventanas apuntadas. Mas abajo los intercolumnios se iluminan mediante ventanas abiertas en las paredes exteriores.
 
Otra novedad es la sustitución de la tribuna sobre las naves laterales por el revolucionario sistema de arbotantes y pilares exteriores que permitía sustituir los muros de piedra por grandes ventanales cubiertos de vidrieras de colores.
 
La catedral de Chartres tiene la suerte de tener el conjunto más bello de vitrales de los siglos XII y XIII. Este conjunto se ha conservado en muy buenas condiciones, dado el trabajo de restauración.
 
Las escenas se deben leer de abajo a arriba, su dibujo es refinado y preciso y hay un predominio de colores fuertes como los rojos, los azules, los amarillos y los verdes.
 
La cubierta esta formada por bóvedas de crucería cuatripartitas cuyos arcos ojivales se sostienen sobre finas columnas adosadas a los pilares.
 
Por ultimo, una curiosidad de esta catedral es el laberinto, inscrito en el pavimento y situado a pocos metros de la entrada principal.  Patrimonio medieval, es de los pocos que se mantienen en la actualidad, con otros como los de Reims, Amiens… Ocupa todo el ancho de la nave central. Con más de 12 metros de diámetro y 264 metros de recorrido, a través de once círculos concéntricos,  su diámetro coincide con el que tiene el rosetón de la fachada principal.