martes, 22 de enero de 2013

Giotto



Giotto
Giotto di Bondone, mejor conocido solo por su nombre de pila (Colle di Vespignano, 1267 - Florencia, 8 de enero de 1337) fue un notable pintor, escultor y arquitecto italiano del Trecento. 
El Trecento es un período de la Historia del Arte que sigue a la Edad Media en Italia. Su diferencia viene del hecho de que este derrotero va a acabar en el principio del Renacimiento, lo que cambiará todo el panorama artístico europeo. Se desarrolla a lo largo de todo el siglo XIV, y se encuentra justo antes de la primera fase del movimiento conocido como Primero Renacimiento, o Quattrocento.
La pintura del período muestra muchos trípticos y usa sencillas hojas de oro que representan el carácter de Dios.
Pero los artistas más importantes se dieron en la República de Siena y sobre todo, en Florencia. Aunque el pintor y arquitecto Taddeo Gaddi destaca en este periodo, su máximo representante es Giotto, a quien se atributen las soberbias obras de la Capilla de los Scrovegni y la serie de la vida de San Francisco.
Giotto fue uno de los primeros pintores que comenzó a romper con las limitaciones del arte bizantino de figuras planas y simbólicas de la Baja Edad Media. Adoptó el lenguaje visual de la escultura y dotó a sus figuras de peso y volumen. No tenía conocimientos técnicos avanzados de anatomía o perspectiva, pero destacó por su realismo en su tiempo y sus pinturas eran consideradas "milagros del naturalismo" por sus contemporáneos.
Una de las obras más importantes de Giotto es El Prendimiento De Jesús, fue pintada entre 1302-1305, por lo que pertenece al periodo de Renacimiento Italiano (Trecento). Actualmente la podemos encontrar en  la Capilla de los Scrovegni, que centra el registro inferior del muro sur, realizada mediante la técnica del fresco, con retoque al temple o seco fresco. Giotto consiguió el procedimiento habitual de preparación de muro, pero cambió la manera de preparar los colores con el jugo clasificado de yemas de arbustos, higos verdes y otras sustancias menos olorosas.
Como se puede apreciar es de temática religiosa, típica de este movimiento y representa el beso de Judas. En primer plano encontramos el beso de esta traición con protagonistas a Judas y Jesús. Destaca la tensión que reflejan los protagonistas: Judas rodea con su manto,  de increíble tratamiento, y se acerca a Jesús para delatarlo con su beso, mientras éste permanece estático. Las dos figuras se miran fijamente, convirtiéndose este hecho en el que más claramente ilustra el contenido del episodio El resto de los personajes reflejan la confusión y el dramatismo de la escena. Fariseos y soldados con sus armas comienzan el enfrentamiento al fondo y a la derecha mientras que a la izquierda, se presenta Pedro cortándole la oreja a Malco,
Ambos acontecimientos, tanto por el beso, como por la batalla y Pedro cortándole la oreja a Malco, son contradictorias entre sí.
Por otro lado, los colores de esta obra son predominantemente los colores intermedios o terciarios, son los que se obtienen mediante la unión de un color primario con uno secundario. Entre ellos el más destacable es el verde azulado, situado en el fondo de la imagen y en algún ropaje.
Tambien podemos encontrar colores cálidos como el amarillo anaranjado en el manto de Judas, en las antorchas e incluso en las aureolas, colores rojos anaranjados, como el fuego de las antorchas y ropajes de soldados.
Su concepción volumétrica y monumental es la consecuencia de la importancia que da al dibujo y de la utilización de la luz que modela las figuras y matiza los colores creando efectos de claroscuro, como se puede apreciar en la capa de Judas.
El dramatismo de la escena también los consiguió por un tratamiento tan expresivo que da a los gestos y actitudes de sus personas, lo que indica una observación de la realidad, algo inusual de la época.
Presenta una gran preocupación por la profundidad. Su obra está presidida por una preocupación espacial constante, que se refleja en los encuadramientos escenográficos de sus pinturas, unas veces conseguidos a base de arquitectura y otras, como en esta pintura con árboles aislados, paisaje esquemático: Giotto abandona los fondos planos e impone la modernidad en sus representaciones a través de marcos reales, que sirven como escenario a las figuras, que son los verdaderos protagonistas de las pinturas.
En esta obra se puede apreciar la importancia que tuvo Giotto a finales del Gótico y principios del Renacimiento: se aparta de la tradición del idealismo y se vuelve hacia la realidad.
En primer lugar desaparecen los fondos dorados, referencia a la luz como símbolo de divinidad ya que Dios es la luz por excelencia. Sin embargo, en la pintura de Giotto el espacio es un espacio concreto que refleja la Naturaleza. Introduce elementos ambientales y crea una auténtica idea del espacio, aunque la representación del paisaje sea todavía convencional como se aprecia en las formas angulosas y acartonadas de las montañas o el carácter escenográfico  de los encuadramientos arquitectónicos. En este espacio concreto las figuras adquieren  volumen a través del modelado, tienen peso, una realidad física y corpórea así casi monumental y se mueven en el espacio.
Frente al carácter simbólico y narrativo del arte anterior, en su obra existe ya una nueva dimensión humana, un interés por la representación de los sentimientos, un indagación en los secretos del semblante humano. Algunas de sus escenas están dotadas de un dramatismo desconocido hasta entonces.  Son característicos en sus rostros los ojos de cierva, reflejo de la mirada dirigida al más allá. Todo esto lo conseguirá Giotto con una gran economía de medios. Su obra se caracteriza por una claridad expositiva y utilización de esquemas geométricos muy simples.



Otras Obras de Giotto
A pesar de su fama y la increíble demanda que sus servicios de pintor, escultor, arquitecto y decorador tuvieron en su vida, ninguna de sus obras sobrevivientes puede ser documentada como suya.
Algunas de sus obras representativas son: La expulsión de los demonios, donde se representa a San Francisco arrodillado tras un compañero franciscano, que se dirige con fuerza a las criaturas que figuran en el cielo.  En La resurrección de Lázaro, Giotto se basa en una escena del nuevo Testamento, segundo el cual, Lázaro resucitó por orden de Jesús. También se puede apreciar en la escena como Jesús bendice a Lázaro, a quien le acompañan sus familiares.  En frente de Jesús, se encuentran Maria y Marta, hermanas de Lázaro, arrodilladas como muestra de agradecimiento y de reconocimiento. Otra de las obras de Giotto es Lamentación sobre Cristo muerto, donde se representa a Jesús recién bajado de la cruz, rodeado de apóstoles y mujeres. En la escena se representa a María, quebrada por el dolor, que mira intensamente el rostro de su hijo. Las demás figuras representadas también expresan su dolor, pero cada una a su manera, algunas se muestran dobladas sobre si mismas, otras hacen gestos, san Juan aparece con los brazos abiertos, mientras que Maria Magdalena, sentada en el suelo, coge con afecto los pies de Jesús, incluso los diez ángeles, que aparecen en el cielo se unen a esta escena dramática, lloran, se mesan los cabellos o se cubren el rostro.
A Giotto también se le conoce por las pinturas de la basílica de la Santa Croce de Florencia, posiblemente las cuatro capillas sean suyas ya que están fechadas en 1320, cuando Giotto estaba en la ciudad.
Para finalizar, Giotto estaba destinado a ser pintor desde su infancia, y se convirtió en discípulo del pintor florentino Cimabue., el cual le encontró dibujando una de las ovejas que cuidaba y que impresionado por su talento natural convenció a su padre para que permitiese que Giotto se convirtiese en su aprendiz.
Vasari, escritor de biografías de artistas italianos, describe al joven Giotto en "Vidas de los más famosos pintores, escultores y arquitectos" como un aprendiz de gran talento, técnica y carácter bromista. Relata que en una ocasión Giotto pintó una mosca sobre la nariz de un retrato en el taller de Cimabue y que era tan realista que su maestro intentó espantarla con la mano.
A los 30 años era conocido en toda Italia por la calidad de su técnica y recorrió el país realizando encargos para la nobleza y el clero en Florencia, Roma y Nápoles.
Obtuvo en 1334 el título de maestro y gobernador de la Obra de Santa Reparata que se encarga de las obras de la antigua catedral de Florencia. También desempeñará las funciones de arquitecto en jefe de la ciudad y superintendente de obras públicas.
Murió en 1337, rico y con un alto estatus social, enterrado con los honores de un noble en Santa Reparata y sin ver el final de la obras del campanile que había diseñado. Pese a que el campanile fue terminado sin seguir las instrucciones de su proyecto original, es conocido como el campanile de Giotto.

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