lunes, 10 de diciembre de 2012


TÍMPANO DE SAN PEDRO DE MOISSAC  Por Maria Gimeno Martin Y Andrea Calomarde Martin

San Pedro de Moissac se sitúa en Languedoc, sur de Francia.
Este antiguo monasterio ha sufrido grandes modificaciones hasta llegar a las condiciones en las que se encuentra en la actualidad.
Primeramente se fundó en el siglo VII como monasterio, aunque en los siglos posteriores fue destruido y saqueado por musulmanes y normandos, hasta que en el siglo XI estando completamente en ruinas cayó bajo el poder del Cluny, que comenzó su restauración hasta principios del siglo XII construyéndose una iglesia románica junto a este monasterio, aunque posteriormente se convirtió únicamente la iglesia en gótica manteniendo solo su portada románica, que encontramos de esta manera en nuestros días.
Esta iglesia se encuentra en una de las rutas de peregrinación a Santiago de Compostela.

Analizando la planta del monasterio encontramos un claustro formado por un patio abierto de forma cuadrangular rodeado por una serie de columnas que sostienen la arcadas de las cuatro galerías cubiertas datadas en el 1100.

Al oeste de la Iglesia encontramos una portada románica (1100-1130) hecha en piedra en la cual nos vamos a centrar. El tema de esta portada representa el Apocalipsis de San Juan, y se puede dividir en varias partes:

donde encontramos las jambas, que en su parte izquierda representa al profeta Isaías, y en su parte derecha representa a San Pedro; en el parteluz destacan las seis leonas de la revelación bien esculpidas; el dintel está decorado con ocho rosetas que contienen el símbolo de la cruz; las arquivoltas y por último se encuentra el tímpano de 5'68 metros de diámetro, donde el tema apocalíptico se organiza alrededor de una superficie semicircular concebida como un arco de triunfo donde se sitúa como figura central el Cristo o Pantrocrátor que se encuentra bendiciendo con la mano derecha y señalando el infierno con la mano izquierda; ejecutado en relieve plano y central, este está rodeado del tretamorfos que son los cuatro evangelistas representados por sus símbolos (el toro San Lucas, el león San marcos, el águila San Juan y el ángel San Mateo ) y dos arcángeles que llevan las plegarias; el resto del tímpano lo ocupan las 24 figuras de ancianos del Apocalipsis colocados catorce a los pies del Pantocrátor y cinco a cada lado de él realizados en bulto redondo los cuales miran a la figura central aunque para ello sus cuerpos deban retorcerse en violentos y forzados movimientos donde sus pliegues de ropajes y posiciones de piernas y brazos

El espacio del tímpano se distribuye según los criterios de simetría y jerarquía, donde todos los elementos se ajustan a las dimensiones de este marco arquitectónico, observando el personaje de Cristo con mayores proporciones que el resto de las figuras como los ancianos que son de menor tamaño y casi todos de las mismas medidas.

Con toda está distribución de elementos podemos observar la técnica de horror vacui, que es la ausencia de perspectiva de manera que las figuras se superponen unas sobre las otras hasta ocupar la totalidad del espacio sin dejar un solo hueco sin decoración escultórica.

Se aprecia también en toda su representación un antinaturalismo en el cual no se busca conseguir una gran naturalidad o belleza sino centrarse en el tema representado y la fácil comprensión de este tema apocalíptico donde los fieles fijaran su vista en esta portada al entrar en la casa de Dios.

Esta obra fue decayendo con el paso del tiempo debido a los saqueos, guerras y sobre todo la revolución francesa a finales del s.XVIII.
Fue restaurada a finales del siglo XIX y influyó en otras obras posteriores como el pórtico de la gloria de Santiago de Compostela 

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