jueves, 23 de mayo de 2013

El Grito de Munch - Celia Garzará, Sofía Gómez y Maryam Fatahi



El Grito de Munch

El expresionismo fue un movimiento cultural surgido en Alemania a principios del siglo XX, que se plasmó en artes plásticas, literatura, música, cine, teatro, danza, fotografía, etc.
El expresionismo como corriente artística buscaba la expresión de sentimientos y las emociones del autor más que representar una realidad objetiva. Anteponen el sentimiento a la forma del objeto, adaptando los lenguajes existentes a su propia temática en clave de angustia y pesimismo.
Así, los pintores consiguen producir un impacto emotivo ante sus obras tras utilizar la pintura como medio para desahogarse y ver la vida desde otro punto de vista.
Algunas características básicas son:
  •  Introducen una fuerza psicológica y expresiva mediante colores fuertes y puros combinados al azar, con líneas que expresan la angustia de los autores.
  • Los colores son colocados en la tela para provocar distorsión de sus líneas y de las figuras que forman.
  • Destacan los colores azul, amarillo y verde para contrastar con la simplicidad del blanco y el negro.
  • Son frecuentes los rostros desfigurados y tristes.

Edvard Munch nació en 1863 en Noruega. Hijo de un médico de enfermos pobres y profundamente religioso, vio morir a los 5 años a su madre por culpa de la tuberculosis, y 9 años más tarde a su hermana mayor Sophie.
Estos hechos ejercerían una influencia decisiva en su actitud artística.
Después de un año en la Escuela Técnica de Arquitectura, decidió dedicarse a la pintura y se inscribió en la Escuela de Dibujo de la ciudad.
Viajó a París gracias a una beca y allí comenzó a desarrollar el expresionismo. En el año 1892 expuso en Berlín y sus obras impactaron tanto a las autoridades que cancelaron la muestra.
Posteriormente fue internado en una clínica psiquiátrica debido a sus problemas nerviosos, agravados por el alcoholismo.
Cuando se restableció volvió a Noruega, donde inició un periodo que mostraba más vitalidad, aunque pintó obras que reflejaban la pérdida de su madre y su hermana, las cuales eran de carácter triste y sombrío.
Además realizó numerosas xilografías, aguafuertes y litografías.
Munch falleció en Ekely a las afueras de Cristania, donde en 1944 murió completamente solo.

El Grito fue pintado en 1893 en París, una de las cunas del pensamiento contemporáneo, y uno de los lugares donde hubo más reacciones sociales como consecuencia de la Revolución Industrial de la época, y gracias a la cual, la economía dominaba a la sociedad. Además fue una época llena de protestas, robos, sabotajes, huelgas generales etc. contra la burguesía.
‘El Grito’ es un cuadro realizado siguiendo la técnica de óleo sobre lienzo.
El tema simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial.
La figura principal está deformada a través de constantes curvas, lo que le da un aspecto de llama. La representación de la cara y las manos es esquemática. Esta figura se encuentra en un sendero con vallas que se pierde de vista fuera de la escena.
Por detrás, al fondo, se aprecian dos figuras con sombrero que no se pueden distinguir con claridad.
El paisaje de fondo es Oslo visto desde la colina de Ekeberg. En él, el cielo aparece fluido y arremolinado, igual que el resto de la escena.
La figura principal se encuentra en el primer plano de la escena, alrededor de la misma se puede encontrar un eje inclinado que va siguiendo la barandilla, y también unas líneas curvas paralelas que se pueden ver en la parte superior del cielo.

Respecto a los colores, destaca un fuerte contraste entre los naranjas del cielo del tercio superior de la obra y los azules de los otros dos tercios, siendo el azul más fuerte en el color del agua para diferenciarla de las porciones de tierra que la rodean. Se contraponen así los colores cálidos, naranjas, marrones y amarillos, con los fríos azules. A su vez podemos distinguirlos en primarios como el azul y secundarios como el naranja ya que son los colores predominantes. Además, son antinaturales, ya que no pretendían ser fieles a la realidad sino que tienen un valor expresivo.
La luz tampoco es natural, no tiene un foco determinado ni emplea el claroscuro debido a que ésta es una técnica a la que ya no se le daba importancia. Consigue, sin embargo, la profundidad y el movimiento gracias al trazo ondulado de las pinceladas.

Cabe destacar que El Grito es el título que le dio Edvard Munch a cuatro de sus obras, siendo la más famosa la que se encuentra en la Galería Nacional de Noruega. Otras dos se establecen en el Museo de Munch, en Oslo, y la cuarta pertenece a una colección privada. Ésta última pertenecía a Petter Olsen, hijo de un armador que fue vecino y amigo de Munch, y batió el record al ser subastada el pasado año por casi 120 millones de dólares.

Además, El Grito que encontramos actualmente en la Galería Nacional de Noruega fue robado en 1994 del mismo lugar por una banda de ladrones, que posteriormente pidieron un millón de dólares por la entrega del cuadro al gobierno. Éste se negó, y siete meses después fue recuperado por la acción de la policía.
En 2004, uno de los gritos que se encontraban en el Museo de Munch también fue robado a mano armada y no fue recuperado hasta dos años después, con daños irreparables por el mal estado en el que estuvo conservado ese tiempo.
Este cuadro tuvo influencias sobre el expresionismo alemán, y especialmente en la corriente conocida como ‘El puente’, a la que se unieron pintores que criticaban las sociedades regidas por el trabajo industrial y por el sistema socio-económico que se había establecido en esta época.

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